El suelo laminado está formado por un tablero de alta densidad con una capa decorativa y otra protectora, mientras que el suelo vinílico (LVT o SPC) se fabrica con PVC y otros materiales sintéticos. Ambos reproducen con gran realismo la madera o la piedra.
Son opciones económicas y muy rápidas de instalar, ideales cuando se busca renovar el suelo con pocas molestias.
El laminado es adecuado para salones, dormitorios y pasillos. El vinílico, por su resistencia al agua, también se puede utilizar en cocinas, baños y locales.
Revisamos la planeidad del soporte y la nivelamos si hace falta, colocamos la base aislante y montamos las lamas respetando las juntas de dilatación perimetrales. Terminamos con rodapiés y perfiles de remate.
Analizamos tu proyecto y ofrecemos una solución según tus necesidades.
Cada cliente es único, y por eso te acompañamos en todo el proceso.
Nos ocupamos de cada detalle para que el resultado final sea justo lo que esperas.
Desde 2002, hemos reformado cientos de viviendas con profesionalismo y calidad.
¿Estás pensando en un nuevo suelo de suelo vinílico y laminado para tu vivienda? Cuéntanos tu proyecto y te preparamos un presupuesto sin compromiso.
Ofrecemos soluciones integrales para reformas y construcción, garantizando calidad, eficiencia y cumplimiento de plazos.